San CARLOS HOUBEN

5 de Enero

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1ª LECTURA: (Is 58, 6-11)

"... El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte... Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá..."

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CLAVES para la LECTURA

- Esta predicación de Isaías pertenece, con toda probabilidad, a los primeros años de la vuelta del destierro y se desarrolla en estos movimientos: proclamación del verdadero ayuno (vv. 6-7); consecuencias positivas para el que une ayuno con la práctica de la justicia (vv. 8-11).

- El pueblo, vuelto a la patria, estaba lleno de entusiasmo y esperanza, pero la situación es deprimente. Las dificultades superan toda previsión. Yahvé parece sordo e indiferente ante las plegarias y el culto de su pueblo. El profeta condena en realidad un ayuno falso, que esconde graves situaciones sociales. Ante Dios es estéril un culto exterior sin solidaridad con los pobres y sin justicia. Las auténticas manifestaciones exteriores de la conversión se resumen en la caridad con el necesitado y en la misericordia con el oprimido, que conducen al cambio de corazón.

- Por lo tanto, afirmar que el ayuno y el verdadero culto están en la práctica de la caridad no significa negar la práctica del ayuno; significa recordar que el ayuno y el culto tienen que tener como objetivo la caridad. Es decir, el ayuno debe ser una renuncia que se hace amor a Dios y al prójimo, y el verdadero culto es relación con Dios sin individualismos y falsedad.

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CLAVES para la VIDA

- Está claro que Israel sintió y vivió la tentación de tapar sus propias miserias con un culto con el que creía estar a bien con su Dios. Pero el profeta, el hombre de Dios, no se deja engañar fácilmente. De ahí que su denuncia es directa. Aquí no cabe ningún engaño más. El ayuno que no lleva a la solidaridad es falso.

- Pero, luego, también la Iglesia y nosotros mismos hemos caído y seguimos tropezando en la misma piedra: hacer de nuestro culto una tapadera de nuestras propias incoherencias y miserias, de las injusticias que se sostienen con nuestros silencios y nuestro pasotismo ante dichas realidades.

- Es realmente curioso que la liturgia, en la fiesta de un hombre sencillo y dedicado al culto de forma preferente, Carlos Houben, nos presente este texto profético. Y es que hay hombres y mujeres que han sabido entender y vivir, incluso el culto, como una forma de solidaridad con los más necesitados y marginados. ¡Toda una lección para quienes contemplamos estos figurones de nuestra fe!

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EVANGELIO: (Lc 6, 27-38)

"... Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten... Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada... Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo… No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros..."

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CLAVES para la LECTURA

- Este fragmento se presenta como un eco de las bienaventuranzas evangélicas; más aún, nos ayuda a descubrir el fundamente primero y último de toda bienaventuranza cristiana.

- "Amad a vuestros enemigos" (vv. 27. 35): el discurso no podía ser más claro. De este modo, se destaca Jesús, como maestro y como guía, frente a todos los rabinos de su tiempo: no sólo contrapone el amor al odio, sino que exige que el amor de los discípulos se concentre precisamente en aquellos que les odian. No es, pues, un amor abstracto, sino un amor que se traduce en multitud de pequeños gestos.

- La enseñanza de Jesús acaba con aquella expresión en la que el evangelista Lucas sustituye la palabra "perfección" (que emplea Mateo), por la de "misericordia": "sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso" (v. 36). En la espiritualidad evangélica no se da otra perfección que no sea la de un amor fraterno que revela nuestra identidad filial respecto a Dios, imitando a ese Dios en su bondad y misericordia.

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CLAVES para la VIDA

- Está claro que este magisterio que nos ofrece el evangelista Lucas, se acerca al corazón mismo de toda la enseñanza de Jesús. Cada palabra, cada parábola, cada gesto de Jesús no hacen otra cosa que poner de manifiesto la verdad de ese Dios-amor, grande y misericordioso, amor paciente e indulgente, sin condiciones.

- Y es que, además, Lucas como buen pedagogo, une en Dios la perfección y la misericordia. La perfección del discípulo debe caminar hacia la misma meta del Maestro: amor hasta la entrega de sí mismo, sin reservas ni intereses, amor hasta el extremo de las propias fuerzas, sin arrepentimientos ni revanchas; amor a todos siempre, sin exceptuar a nadie.

- Está bien que la fiesta de los mejores testigos de nuestra fe y de nuestra Familia, nos recuerde ese núcleo, tan profundo y vital, de nuestra espiritualidad evangélica. Y esto nos viene bien siempre, en cualquier momento de nuestro caminar. No podemos, pues, "pasar de largo", aunque sean las enseñanzas de siempre. Y es que son… nucleares, esenciales. ¡Ahí queda la propuesta!

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