PRECIOSISIMA SANGRE

1 de Julio

Liturgia >>  
#
# # #

Comentarios

#

# # #
#
# # #

1ª LECTURA: Hebreos 9, 11-15

"... Pero Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos... se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo..."

# # #
#
# # #

CLAVES para la LECTURA

- El nuevo pacto está concluido también mediante un intermediario: Jesucristo, "sumo sacerdote de los bienes definitivos" (v. 11) y "mediador de la nueva alianza" (v. 15). Y así como en el Sinaí la iniciativa era de Dios, gratuita y destinada a todos, también ocurre lo mismo en el Nuevo Testamento, aunque de un modo inmensamente superior y más excelente. En el ritual judío, concretamente en la "Fiesta de la expiación", el sumo sacerdote entraba solo en el "santo de los santos" y ofrecía a Dios el sacrificio, expiando las culpas de sus hermanos y permaneciendo al servicio del pueblo.

- Del mismo modo, Cristo, sacerdote-víctima, aunque "una sola vez" (9, 28; 10, 12) y con "un solo sacrificio" (v. 14; 10, 14), ha reparado el pecado de toda la humanidad (9, 14. 28). Ha entrado en la esfera divina y, permaneciendo solidario con nosotros, nos ha vuelto a dar la vida, nos ha regenerado como humanidad nueva, haciéndonos dignos de ofrecer al Padre un culto espiritual muy superior al sacrificio de expiación, porque con la ofrenda de su sangre ha hecho posible un sacrificio-alianza; sin embargo, ese sacrificio no ha sido derramado sobre las partes de la víctima, sino que es ofrecido como alimento y bebida en el banquete eucarístico, asumiendo así, tal como afirma Ignacio de Antioquía, "el fármaco de la inmortalidad y el antídoto contra la muerte".

- En efecto, Jesús se ofrece en el cenáculo a sus discípulos como la "nueva alianza" y quiere que todos participen de él para obtener la unidad indisoluble con él, con el Padre y con el Espíritu Santo, y con todos los hombres entre sí. De este modo ha llevado a cabo la reconciliación del hombre caído con Dios, ha restablecido el orden destruido por el pecado y ha vuelto a crear la posibilidad de que la humanidad vuelva a vivir de nuevo en contacto con Dios; más aún, nos ha proporcionado la alegría de poderle llamar "Abbà-Padre".

# # #
#
# # #

CLAVES para la VIDA

- Una vez más, se nos recuerda cuál es la historia de amor de Dios: ha sellado una ALIANZA con el hombre, a quien Dios le piensa y quiere en libertad. Pero al no corresponder el hombre a ese pacto, Dios ha seguido intentándolo por los medios más diversos. Ésa es la historia; una historia de amor. Aunque los frutos esperados hayan sido pobres.

- En Jesús, Dios vuelve a intentarlo y ... ¡con qué fuerza! Según la carta a los Hebreos, esta alianza NUEVA será más interna, impresa en el corazón y no en las tablas de piedra ni en los ritos externos. Y... ¡cómo no! En esta Alianza nueva el MEDIADOR es Cristo Jesús. Ésta es la palabra definitiva de Dios. Y la Comunidad Cristiana, cada día en la Eucaristía, lo renovará: "éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna...".

- Hoy y aquí se nos ofrece el aceptar y revivir esa Alianza, la que tiene sus raíces en el corazón, en la profundidad de la persona; la que no se basa en unos ritos externos. ¡Es diferente! Vivir el espíritu de esa Nueva Alianza, la entrega y hasta el final, es la invitación.

# # #
#
# # #

EVANGELIO: Marcos 14, 12-16. 22-26

"... Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: "Tomad, esto es mi cuerpo". Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: "Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios"..."

# # #
#
# # #

CLAVES para la LECTURA

- En Marcos, la institución de la Eucaristía, celebrada en el marco de la última cena del Señor con sus discípulos, está tan ligada a la muerte del Señor que es, además de una anticipación sacramental, también una profecía de la misma.

- En efecto, Jesús, en la intimidad del cenáculo y antes de su pasión, tanto con la palabra como con los gestos, realiza lo que anuncia. El pan partido y la copa que ofrece a sus discípulos, como requería la costumbre de la pascua judía, constituyen el anuncio del nuevo pacto, sellado con su sangre, que, como "cordero sin mancha", ofrece por la salvación de todos. E impone a los suyos que renueven esta acción por todos hasta que él vuelva de nuevo (v. 25; Lc 22, 19ss).

- La Iglesia, obediente a este mandato, realiza este sacrificio y así "anuncia la muerte del Señor, proclama su resurrección y espera su venida en la gloria". Cristo, de modo admirable, sigue estando en medio de los suyos, les hace participar en el sacrificio de la redención y se hace alimento y bebida para su alimento espiritual. Alimentados con el cuerpo y la sangre de su Redentor, todos los redimidos se convierten en "un solo cuerpo y un solo espíritu en Cristo".

- Todo esto tiene lugar a través del poder del Espíritu, que hace que todos los creyentes lleguen a ser, en Cristo, un sacrificio vivo para gloria de Dios Padre. La Eucaristía es el preanuncio de la plena participación en la vida de Dios en la eternidad y la prenda de la vida eterna, porque quien come su cuerpo y bebe su sangre tiene ya en él la vida eterna y la tendrá plenamente en la eternidad.

# # #
#
# # #

CLAVES para la VIDA

- Toda la vida de Jesús, su quehacer y misión van a quedar recogidos en este nuevo signo de la Alianza definitiva de Dios con la humanidad. Así lo entiende el mismo Jesús y así nos lo ofrece: el hecho de que la Última Cena con los suyos tenga lugar en el marco de la Pascua judía, no es pura y simple casualidad. Más bien la intervención liberadora de Dios en la primera Pascua de Egipto, ahora adquiere su plena realización en la entrega de Jesús y se visualiza.

- En esta nueva y definitiva Pascua, el acento recae en los gestos y la palabras de Jesús. Jesús realiza el signo profético de lo que ha sido toda su vida y de lo que está a punto de acontecer con su muerte: un pan que se comparte, una existencia entregada y rota por todos. Es, pues, una explicación del misterio de la Encarnación y, en definitiva, la clave de lectura de toda la historia de la salvación, una historia de donación y comunión.

- Celebrar este gesto profético, identificarme con él, asumirlo y hacerlo vida, es la gran invitación y, además, constante que recibimos sus seguidores. Si no llegamos ahí, no pasamos de ser unos "feriantes" de ritos, más o menos vacíos. Abiertos a la comunión y a la entrega, en actitud de servicio gratuito y generoso... ¡he ahí el desafío!

# # #

 

Liturgia >> 


 

Origen - Camino

 
 
#
# # #
Testigos
# # #
bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue