Ntra Sra MADRE de la Santa ESPERANZA

9 de Julio

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Liturgia

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Datos biográficos / Espiritualidad

La devoción a la Virgen Santísima, bajo la advocación de la Madre de la Santa Esperanza, se desarrolló en la Congregación Pasionista desde sus orígenes. Su principal promotor fue el gran misionero P. Tomas Struzzieri, elevado luego a la dignidad episcopal. En las santas misiones llevaba siempre consigo una imagen de dicha advocación.

Posteriormente, aquella imagen fue reproducida en serie y empezó a ser colocada en las habitaciones de nuestros religiosos, para que dirigieran a ella su mirada, invocándola en sus necesidades espirituales. La Virgen María, Madre de la Santa Esperanza, se convirtió así en modelo singular y firme apoyo de nuestra propia esperanza. La esperanza que la Virgen presenta y a la que llama, es la Cruz que el niño tiene en la mano, como signo de su amor, manifestado a nosotros hasta la muerte de cruz.

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Oración colecta

Oh Dios y Padre nuestro,
que nos concedes venerar a la Virgen María
como Madre de la Santa Esperanza,
concédenos, por su intercesión,
orientar nuestra esperanza hacia los bienes de arriba,
cumplir nuestra misión en la ciudad terrena
y recibir un día los bienes que la fe nos invita a esperar.
Por nuestro Señor Jesucristo. R./ AMÉN.

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Liturgia de la Palabra

PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 24, 9-12. 19-22

"Yo soy la madre de la esperanza santa"

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.

Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos. Yo soy la madre del amor puro, del temor, del conocimiento y de la esperanza santa. En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí, los que me amáis, y saciaos de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia, mejor que los panales. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed; el que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará; el que me honra poseerá la vida eterna.



SALMO RESPONSORIAL: Lc 1, 46-48a. 48b-49. 50-51. 52-53. 54-55

R./ María, esperanza nuestra, Dios te salve.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava. R./

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R./

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R./

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R./

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R./



Aleluya

Madre santa y Virgen sin mancha,
Reina gloriosa del mundo,
intercede por nosotros ante el Señor, que te escogió.



EVANGELIO: Juan 2, 1-11

"Y la madre de Jesús estaba allí"

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- «No les queda vino».

Jesús le contestó:
- «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora».

Su madre dijo a los sirvientes:
- «Haced lo que él diga».

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

Jesús les dijo:
- «Llenad las tinajas de agua».

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
- «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo».

Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
- «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

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Oración de los fieles

Muestra de confianza es exponer nuestras oraciones al Padre que todo lo puede y nos ama. Lo hacemos por intercesión de la Virgen María.

1.- Por la Iglesia universal, para que sea testimonio ante el mundo de seguridad en Cristo y predique el mensaje de esperanza a todos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes de las naciones, para que, conscientes de sus responsabilidades públicas, trabajen por el buen entendimiento de los pueblos y logren la seguridad de una paz justa. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que se esfuerzan por crear condiciones adecuadas en la sociedad, para que se dé la convivencia, la paz y la fraternidad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los enfermos y todos los que sufren, para que se sientan confortados por la auténtica esperanza en la vida presente y en la futura. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que iluminados por la Palabra de Dios y animados por el ejemplo de María, seamos capaces de vivir la esperanza cristiana y comunicarla a los demás. ROGUEMOS AL SEÑOR.

ORACION: Atiende en tu bondad, Señor, estas peticiones que te presentamos por intercesión de santa María, nuestra esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

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Oración sobre las ofrendas

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo
y acepta sus ofrendas, de manera que,
por intercesión de la Virgen María, Madre de tu Hijo,
todo deseo sea atendido
y toda petición escuchada.
Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.

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Acción de gracias - Prefacio

V./ El Señor esté con vosotros.
R./ Y con tu espíritu.

V./ Levantemos el corazón.
R./ Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V./ Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R./ Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
celebrarte con las más grandes alabanzas,
Señor, Padre santo,
que generosamente entregaste a Jesucristo al mundo
como autor de la salvación,
y le diste también a María
como modelo de sobrenatural esperanza.

Porque tu humilde esclava,
confió en ti plenamente:
creyendo en tu palabra,
concibió y alimentó al Hijo del hombre,
anunciado por los profetas;
y, entregada por entero a la obra de la salvación,
fue hecha madre de todos los hombres.

Pero a la vez ella, fruto excelso de la redención,
es también hermana de todos los hijos de Adán,
que, caminando hacia la liberación plena,
miran a María como señal de esperanza segura y de consuelo,
hasta que amanezca el día glorioso del Señor.

Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría.

Santo, Santo, Santo...

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Oración después de la comunión

Alimentados con los sacramentos de la salvación y de la fe,
te pedimos, Señor y Padre nuestro,
que, recordando con amor a la Virgen María,
Madre de la Esperanza,
merezcamos participar con ella de tu amor divino.
Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.

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Bendición

El Dios, que en su providencia amorosa
quiso salvar al género humano
por el fruto bendito del seno de la Virgen María,
os colme de sus bendiciones. R./ AMÉN.

Que os acompañe siempre la protección de la Virgen,
por quien habéis recibido al Autor de la vida. R./ AMÉN.

Y a todos vosotros,
reunidos hoy para celebrar con devoción
esta fiesta de María,
el Señor os conceda la alegría del Espíritu
y los bienes de su Reino. R./ AMÉN.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros. R./ AMÉN.

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