San INOCENCIO CANOURA

9 de Octubre

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Liturgia

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Datos biográficos / Espiritualidad

San Inocencio de la Inmaculada (Manuel Canoura Arnau) nació el 10 de marzo de 1887 en Santa Cecilia del Valle de Oro, diócesis de Mondoñedo, España. Pasionista desde el 27 de julio de 1905, presbítero desde el 20 de septiembre de 1913, desempeñó con gran entrega el sagrado ministerio en varias comunidades de su provincia religiosa (La Preciosísima Sangre). En la llamada «Revolución de Asturias de 1934», mientras celebraba la Eucaristía en el colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Turón fue apresado con la comunidad de ocho Hermanos lasalianos y fueron todos ellos fusilados el 9 de octubre del mismo año 1934. Fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de abril de 1990 y canonizado en Roma el 21 de noviembre de 1999.

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Oración colecta

Oh Dios,
que has concedido
a san Inocencio de la Inmaculada, presbítero,
dar el supremo testimonio de la caridad
con el sacrificio de su vida,
haz que también nosotros, por su intercesión,
superando toda prueba por amor tuyo,
caminemos con gozo a tu encuentro,
ya que eres la verdadera vida.
Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.

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Liturgia de la Palabra

PRIMERA LECTURA: Santiago 1, 2-4. 12

"Dichoso el hombre que soporta la prueba"

Hermanos míos: teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna.
Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman.



SALMO RESPONSORIAL: Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6

R./ Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.


Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R./

Hasta los gentiles decían:
«el Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R./

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R./

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R./


Aleluya

Dichoso el hombre que soporta la prueba,
porque, una vez aquilatado,
recibirá la corona de la vida.



EVANGELIO: Mateo 10, 26-36

"No tengáis miedo a los que matan el cuerpo"


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
- "No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo".

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Oración de los fieles

Por intercesión de san Inocencio Canoura, invoquemos al Señor para que nos infunda el deseo de buscar únicamente la vida que Cristo nos promete.

1.- Para que todos los cristianos, que sufren persecución o discriminación social por su fidelidad al Evangelio, salgan fortalecidos de la prueba. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que, imitando a san Inocencio, estemos siempre dispuestos a aceptar los diversos compromisos apostólicos a pesar de las dificultades. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que los pobres, los que lloran, los perseguidos, los que trabajan por la paz, tengan la gozosa certidumbre de que el Reino de los cielos les pertenece. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que la sangre de los que mueren víctimas de la guerra y de la violencia no sea inútil. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que, como san Inocencio, pongamos todas nuestras cualidades personales al servicio de nuestros hermanos, hasta derramar la sangre, si fuera necesario. ROGUEMOS AL SEÑOR.

ORACION: Haz Señor, que quienes hemos escuchado la voz de tu Hijo y lo hemos seguido incondicionalmente, podamos alcanzar la gloria prometida, después de haberlo acompañado en la lucha de cada día. Por jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.

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Oración sobre las ofrendas

Dios de misericordia,
derrama tu bendición sobre estos dones
y guárdanos en la fe que tu mártir
Inocencio de la Inmaculada confesó con su sangre.
Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMEN.

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Acción de gracias - Prefacio

V./ El Señor esté con vosotros.
R./ Y con tu espíritu.

V./ Levantemos el corazón.
R./ Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V./ Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R./ Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque la sangre del glorioso mártir
san Inocencio de la Inmaculada,
derramada, como la de Cristo,
para confesar tu nombre,
manifiesta las maravillas de tu poder;
pues en su martirio, Señor,
has sacado fuerza de lo débil,
haciendo de la fragilidad
tu propio testimonio,
por Cristo, Señor nuestro.

Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros en la tierra te aclamamos
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...

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Oración después de la comunión

Reanimados por estos sacramentos
te rogamos, Señor,
que imitando la constancia de tu mártir
Inocencio de la Inmaculada
merezcamos recibir de tus manos
el premio prometido a la paciencia.
Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMEN.

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Bendición

Dios, nuestro Padre,
que nos ha congregado para celebrar hoy
la fiesta de san Inocencio de la Inmaculada,
os bendiga, os proteja
y os confirme en su paz. R./ Amén.

Cristo, el Señor,
que ha manifestado
en san Inocencio de la Inmaculada
la fuerza renovadora del misterio pascual,
os haga auténticos testigos de su Evangelio. R./ Amén.

El Espíritu Santo
que en san Inocencio de la Inmaculada
nos ha ofrecido un ejemplo de la caridad evangélica,
os conceda la gracia de acrecentar en la Iglesia
la verdadera comunión de fe y de amor. R./ Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros. R./ Amén.

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Origen - Camino

 
 
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Un caminar
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