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Meditaciones:

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Dios arriesga el corazón del hombre

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DIOS ARRIESGA EL CORAZÓN DEL HOMBRE






Desde los orígenes del mundo, desde que la aurora ilumina el corazón del hombre, Dios se acerca a cada ser humano y, como un simple mendigo, se detiene en el umbral de la puerta [1]. En esta noche sin fronteras, Dios arriesga el corazón del hombre.

Dios no busca el momento más favorable para acercarse a ti. Él llama constantemente a tu puerta y murmura sin cesar: “También hoy tengo que quedarme en tu casa” [2]. No, no eras tú el que estaba esperándole, es Él el que te busca; no eras tú quien le deseaba, es Él el que aspira a ti infatigablemente.

He aquí el secreto del amor de Dios: Él llega como un amigo, se detiene junto a ti, y toma el tiempo necesario para hablarte al corazón [3]; te acompaña en tu largo caminar, incluso cuando tú le ignoras; se sienta a tu mesa y comparte contigo la cena, incluso cuando tú le olvidas; y Él espera. Sí, el Señor sabe esperar, y al igual que el agua se abre paso agrietando la roca, su amor penetra en nuestro corazón.

Abre tus ojos y mira: he aquí que tu Dios viene a tu encuentro:

* Él te espera en aquellos valles de tu alma que son trabajados por tus mejores deseos, pero terminan por quemarse bajo el ardiente sol de tus injusticias.

* Él está en medio de los torrentes de tu bondad, congelados por el hielo de tu propio egoísmo.

* Él se mantiene de pie en los campos de tu inmensa soledad, como siempre mojados por el rocío de tus lágrimas.

* Es Él el que hace germinar los desiertos de tu corazón, esas tierras áridas, sedientas de amor, que la lluvia de su misericordia llega a empapar a pesar de tu resistencia.

Pero, no temas, porque Él, con un inmenso respeto, viene a ayudarte a llevar el peso que destroza tu corazón [4]; Él viene a dirigir tus débiles pasos por el camino de la paz [5] y a convertir tu vida en un cántico de alabanza.

¿Permitirás que Dios llegue a modelarte? ¿Te dejarás conducir por su amor? Sin la confianza que Él pone en ti, sin la confianza que Él te pide que deposites en Él, ¿cómo podrías avanzar? Confía en Él y serás feliz [6], porque Él te mostrará el sendero de la verdad y tú podrás proseguir por el camino que conduce a la vida [7] sin preocuparte de tus debilidades, ya que Él te lleva de las angustiosas obsesiones hacia la serena confianza [8].

Si la oscuridad de la noche te envuelve: ¡déjate iluminar! En el silencio de tu corazón, allí donde las mismas palabras enmudecen, te encontrarás cara a cara con Dios, Él que, con su humilde presencia, llena el silencio de la eternidad. ¿Acaso no ves que, más allá de tu soledad y tu fracaso, resplandece ya, sobre ti, su luz fulgurante? [9]

Si alguna vez, en lo más profundo de ti mismo, sientes esa sed que sólo puede ser saciada en presencia de Dios, osa, con alegría, caminar hacia las fuentes:

* Escucha sus palabras de vida, en la soledad de tu habitación, cuando vayas caminando, cuando estés junto a otros dos o tres, o cuando te reúnas en comunidad, y encontrarás el gusto de la eternidad.

* Háblale sencillamente, ábrele tu corazón, y verás cómo hasta el dolor y la propia desesperación se convierten en cántico y ofrenda [10].

¿Arriesgarías tu vida por amor? ¿Serías testigo de la vida frente al impenetrable misterio de la infinita misericordia de Dios? Entonces, nunca olvides que, responder a la llamada significa siempre abandonar las casas de piedra para habitar un corazón [11] que irradia amor a Cristo y a tus hermanos, y esperar la plenitud desbordante con la cual Dios colmará tu hambre y tu sed de justicia. Y ríos de agua viva brotarán de tu seno [12].

No te quedes ahí, con las manos cruzadas, mirando al cielo. Tomar el riesgo de seguirle, sin querer saber a dónde te lleva... caminar tras los Apóstoles y los Mártires de todos los tiempos, es descubrir que estás llamado a ser un humilde servidor que lleva la luz de Cristo al corazón de la vida de los hombres, un mensajero de Dios en medio de sus penas y alegrías.

No tengas miedo de ir hasta el final; que no te asuste el avanzar por este camino sobre el cual la luz del alba nunca se apaga... y llegarás a ser un testigo asombrado de su paz y su reconciliación.

Busca la luz que brilla en la oscuridad, espera con paciencia que la aurora ilumine las sombras de la noche, y deja que brote la alegría cuando surja en tu corazón la estrella de la mañana.

Mikel Pereira



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[1] "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3, 20).

[2] (Lucas 19, 5).

[3] "Yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y le hablaré al corazón" (Oseas 2, 16).

[4] "Así dice el Señor tu creador. ‘No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mío... Yo soy tu Dios... tu salvador... tú vales mucho para mí, eres valioso y yo te amo... No temas, que yo estoy contigo’." (Isaías 43, 1-5).

[5] (Lucas 1, 79).

[6] "El que está atento a la Palabra encontrará la dicha, el que confía en el Señor será feliz" (Proverbios 16, 20).

[7] “Me enseñarás el camino de la vida, me llenarás de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha” (Salmo 16, 11).

[8]
- “Confía en el Señor y haz el bien, habita en esta tierra y crece en paz; pon en el Señor tu complacencia y él te dará lo que desea tu corazón” (Salmo 37, 3-4).

- “Bendito el hombre que confía en el Señor, porque el Señor no defraudará su confianza” (Jeremías 17, 7).

[9] “Levántate y brilla que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti. Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas, y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor” (Isaías 60, 1-2).

[10] “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares” (Salmo 126, 5).
“El Señor es mi fuerza y a él le canto porque él será mi salvación” (Salmo 118, 14).

[11] “Yo les daré un corazón fiel y les infundiré un espíritu nuevo; les arrancaré el espíritu de piedra, y les daré un corazón de carne” (Ezequiel 11, 19).

[12] “El agua que yo quiero darle se convertirá en su interior en un manantial del que surge la vida eterna” (Juan 4, 14).

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