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Métodos de oración:

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En camino: puesta en marcha

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Así quiere ser nuestro planteamiento: sin grandes estridencias; tampoco lecciones magistrales de teología y de espiritualidad. Nos sobrepasa del todo, y la verdad es que no pretendemos confundir, sino ofertar, facilitar, indicar, apoyar, compartir… Y, todo ello… poniéndonos “EN CAMINO”. Simplemente. Sencillamente.

Comenzamos fundamentados en una CONVICCIÓN, y lo hacemos por medio de una PARÁBOLA:

LA MARIPOSA Y LA LUZ



Una noche se reunieron las mariposas. Trataban, anhelantes, de examinar la forma de conocer de cerca el fuego. Unas a otras se decían:
- «Conviene que alguien nos informe un poco sobre el tema».

Una de ellas se fue a un castillo. Y desde fuera, a lo lejos, vio una candela. A su vuelta vino contando sus impresiones, de acuerdo con lo que había podido comprender. Pero la mariposa que presidía la reunión no quedó bastante satisfecha:
- «No sabes nada sobre el fuego», -dijo.

Fue otra mariposa a investigar. Ésta penetró en el castillo y se acercó a la lámpara, pero manteniéndose lejos de la llama. También ella aportó su pequeño puñado de secretos, refiriendo entusiasta su encuentro con el fuego. Pero la mariposa sabia contestó:
- «Tampoco esto es un auténtico informe, querida. Tu relato no aporta más que los anteriores».

Partió luego una tercera hacia el castillo. Ebria y borracha de entusiasmo se posó, batiendo sus alas, sobre la pura llama. Extendió las patitas y la abrazó entusiasta, perdiéndose en ella alegremente. Envuelta totalmente por el fuego, como el fuego, sus miembros se pusieron al rojo vivo.
Cuando la mariposa sabia la vio de lejos convertirse en una sola cosa con el fuego, llegando a ser del color mismo de la luz, dijo:
- «Sólo ésta ha logrado la meta. Sólo ella sabe ahora algo sobre la llama».



• ¿Me sugiere “algo” está parábola? ¿Sería capaz de sacar alguna conclusión?

NO HAY CAMINOS PARA LA ORACIÓN.
LA ORACIÓN ES EL CAMINO.



• ¿Algo que comentar sobre estas frases y su propuesta? ¿Serías capaz de compartirlo?



I.- Unas primeras pinceladas que señalan hacia “ALGO”



1. Son, precisamente, eso: “pinceladas” que quieren ayudarnos a “ponernos en camino”; pero con unas ideas básicas y claras, sin complejos, mirando de frente y con valor:

• “La oración es un CAMINO”.
• “La oración es una gran AVENTURA”.
• “La oración es un hermoso MISTERIO”.
• “Y esto, para TODO CRISTIANO que quiera vivir con intensidad su condición”.
• “Orar es ACERCARSE a Dios para entablar un DIALOGO AMOROSO”.
• “Orar es AMAR, REÍR, LLORAR, SOÑAR…; pero, también, COMPROMETERME, CONFIAR, ESPERAR…”.


2. Estas afirmaciones están ya apuntando hacia “algo”, a algo MUY SUGERENTE, pero ello no significa que precisamente sea FÁCIL. Por lo tanto, digámoslo desde el comienzo (porque es una profunda convicción):

• Orar no es pasar un rato tranquilo, en el que pienso en mis cosas, en mis problemas, en la gente que quiero.
• Tampoco es una receta contra la “depre”, ni una “pastilla” que me permita dormir tranquilo.
• Orar no es pedirle a Dios que me dé lo que me toca de la “herencia”, por ser su hijo; no es jugar con Dios a través del “si me apruebas los exámenes, te pongo…”.
• Orar no consiste en buscar justificaciones a las cosas que hago bien o mal, ni culpabilizarme de todo lo que pasa a mi alrededor.
• Orar no es…


3. Pongamos lo anterior EN POSITIVO; seguro que, de esta manera, podemos sentirnos mejor, y eso tiene su importancia. Porque lo que menos nos importa es machacarnos y hundirnos en la impotencia. No. Somos INVITADOS a “otra cosa”.

Por eso, de nuevo recogemos otras afirmaciones-convicciones que hacemos “nuestras”. Y si es verdad que no terminan de definir y completar del todo cuanto queremos expresar, también es cierto que NOS AYUDAN:

• “Orar es querer ENCONTRARSE con Dios, para así vivir para los demás”.
• “Orar es huir de los falsos sueños, pero para vivir la UTOPÍA del REINO de Dios”.
• “Orar es desear y buscar DENTRO lo mejor, para sacarlo fuera y compartir con los demás”.
• “Orar, pues, tiene MUCHO QUE VER con Dios, y se concreta en la ENTREGA a los demás” (al estilo que lo hace el mismo Dios).


4. Volvemos a subrayar: sólo estamos apuntado “algunas cosillas”, pero que tienen una enorme importancia si, además de ponernos “en camino”, queremos avanzar en esta INMENSA y HERMOSA AVENTURA. De ahí que no podemos olvidar… estas nuevas afirmaciones que nos empujan hacia ADELANTE, en su profundidad:

• La oración es un DON y una GRACIA que nos concede el mismo Dios y, por ello, hay que pedirlo insistentemente.
• Por eso mismo, es tan importante la DISPOSICIÓN PERSONAL, ya sea la interna como la externa.
• Es necesario, pues, disponer nuestra persona para el ENCUENTRO con nuestro buen Dios.
• Para ello, es necesario hacer como si todo dependiera de mí, pero, al mismo tiempo, sabiendo que todo viene de Dios.


5. Para terminar estas breves “pinceladas” (pero que no debemos olvidarlas), queremos ANIMARNOS mutuamente, para que poco a poco vayamos sumergiéndonos, pero muy conscientemente, en esta ESTUPENDA AVENTURA que supone la oración. Desde ahora mismo, nos atrevemos a asegurar que no nos vamos a arrepentir de haberla comenzado.



II.- Cosas a tener en cuenta ante esta DECISIÓN PERSONAL



Tras esas pequeñas pero significativas pinceladas, vamos a tener en cuenta TRES COSAS que ayudan y son básicas en este camino que queremos iniciar e ir dando pasos que nos LLENEN DE GOZO porque descubrimos que es una aventura muy hermosa:

• La postura corporal
• La relajación
• La concentración.


A) LA POSTURA CORPORAL

• Como os podéis imaginar la postura corporal es algo muy importante a la hora de ponernos a orar. Y aunque parezca que es algo insignificante, no lo es.

• También es cierto que cada persona debe ir buscando, hasta hallar cuál es la postura que le resulte más adecuada en ese camino de encuentro con Dios.

• Y debemos recordar que la oración con los gestos es muy importante, por aquello de que una imagen vale más que mil palabras.

La POSTURA que parece MÁS ACERTADA, tanto fisiológica como psicológicamente, es la siguiente:

• La persona sentada tocando perfectamente con las plantas de los pies en el suelo, formando un ángulo recto con sus piernas.
• El respaldo de la silla debe ser recto, para que el tronco, la cabeza y el cuello estén en línea recta; nunca rígidos.
• Las manos, o bien dejadas sobre las piernas, con las palmas hacia arriba, o la mano derecha sosteniendo a la izquierda, tocándose los dedos pulgares, recogidas en el regazo.
• Los ojos, cerrados o fijos en un punto, a un metro o poco más de distancia.

Cualquier forma que adoptes, lo principal es que sea una postura en la que puedas permanecer el tiempo que va a durar la oración, sin tener que cambiar de postura, o cambiando las menos veces posibles.

Recuerda que la postura corporal ha de AYUDARTE A RELAJARTE, por lo tanto desechamos toda postura que sea tensa.


B) LA RELAJACIÓN

Es tan fácil y tan complicado como estar esperando con PAZ INTERIOR. En este apartado, lo principal es tener presente a Dios, no es crear a Dios, Dios está siempre presente. Es caer en la cuenta de esto.

• Para comenzar debemos ir deshaciendo las contracciones musculares, que son impedimento para ponerse en contacto con Dios. La tensión nerviosa es uno de los principales obstáculos para comenzar la oración.

• Todo esto puede parecer “teórico” o difícil. Nos atrevemos a asegurar que esto se APRENDE sin dificultad mayor, y ayuda MUCHO a la persona, al orante. Por lo tanto, no lo minusvalores ¡por favor!, ya que tiene una importancia singular.


C) LA CONCENTRACIÓN

• Consistiría en poner en práctica lo anterior, pero centrándome en una de esas sensaciones, o en la respiración...

• El ir realizando esto, provocará que poco a poco te vayas encontrando en disposición de abrirte y sentirte en la presencia del Señor, y desde ahí nacerá el diálogo.



III.- DIFICULTADES EN LA ORACIÓN



Otro de los aspectos a tener en cuenta en este “pórtico” en torno a este tema de la oración, es lo que se refiere a las DIFICULTADES que pueden surgir o que nos pueden hacer tambalear en este camino. Tener presente este dato no es para “poner trabas”, o desanimar a nadie. Sino que, al contrario, animarnos a que esto que puede suceder (y, posiblemente, suceda) no nos debe paralizar en esta HERMOSA y GRAN AVENTURA. Siendo conscientes del dato, podremos asumir y enfrentarnos abiertamente a esa situación.

Tomemos conciencia de unos datos-situaciones y seguro que con ello podremos afrontarlas de forma muy digna.

1. Dificultad del CONCEPTO mismo de “ORACIÓN”

• Ocurre que la palabra nos “suena” mucho, pero no sabemos, de hecho, de qué se trata; o bien, no apreciamos su valor, ya que nunca hemos tenido una experiencia gozosa de oración. Sin duda, es una pega seria y que “desanima”, en ocasiones, a algunas personas.

• El camino para afrontar, de forma sana y positiva, esta dificultad es proponiéndome ABIERTAMENTE a aprovechar las ocasiones que se nos brinden para conocer este “mundillo” de la oración; y, sobre todo, abriéndonos al conocimiento de la misma a través y por medio de la PRÁCTICA MISMA de la oración.

• Por eso mismo, ofreceremos formas diferentes y variadas de oración, para que cada uno, y en cada situación concreta y personal, pueda “echar mano” de la más adecuada. Iremos ofreciendo estos “métodos” que son muy conocidos y que han servido “en el CAMINO” a tantos hombres y mujeres a lo largo de los tiempos (aunque se les “llame” con nombres diferentes).


2. Dificultad de TIEMPO

En nuestra sociedad actual, todo se mide por el tiempo, las horas nos comen el día, y es fácil que ocupemos tanto nuestra propia agenda de la vida que no dejemos ningún sitio a Dios en ella. Nos encanta llenarnos de tareas, algunas veces con buena voluntad, pero en otras ocasiones sólo sirven de escape de nuestros problemas o de nuestra propia realidad. Nos escapamos y nos justificamos, si nuestro trabajo tiene un cariz apostólico. “¡No tengo tiempo!”, seguramente es una expresión que nos suena y nos resulta bastante familiar.

• Esto suele suceder cuando la oración no es una NECESIDAD INTEGRADA EN NUESTRA VIDA y por supuesto en nuestra agenda. Y este hecho sí que es una realidad, por desgracia, bastante HABITUAL en tantos creyentes; acaso, también en nosotros.

¿La solución? Está clara: es necesario ORGANIZARNOS el día de manera adecuada y donde tenga cabida un rato-tiempo para la oración. Si no es así, todo esto no pasa de ser un “buen” deseo…


3. Dificultad de CONTEXTO y del ENTORNO

A veces no somos nosotros sino el ambiente lo que provoca que no tengamos la disposición necesaria para ponernos a orar. Las distracciones, conversaciones excesivas, la televisión, el consumismo, mis cosas, mis problemas, son cosas que, con facilidad, nos dominan e invaden nuestra intimidad, nuestra capacidad de ser uno mismo y dirigir nuestra vida.

• En este bloque entrarían también todo lo que se refiere a la posición o lugar para hacer oración, los medios, el contenido. Y recuerda que en esto de la oración se va aprendiendo poco a poco. Pide ayuda, si necesitas orientación.


4. Dificultad de MI PROPIO YO

• Tenemos el peligro de creer que hacemos oración y lo único que hacemos es mirarnos al ombligo. Se puede establecer el contacto con un falso Dios, que en definitiva no es más que hablarme a mí mismo.

Para afrontar este peligro podemos señalar DOS CRITERIOS. El primero, la FIDELIDAD A UN MÉTODO; es un elemento importante y válido. Y, el segundo criterio que nos parece interesante y una ayuda eficaz, es PARTICIPAR, cada cierto tiempo, en un GRUPO DE ORACIÓN; esto nos puede dar criterios para discernir cómo es nuestro camino. Y, por supuesto, en ocasiones, buscar UNA ORIENTACIÓN PERSONAL que nos ayude a seguir avanzando.


5. Dificultad del COMPROMISO

Nos asusta mucho el compromiso que puede venir de esa oración; nos asustan las exigencias de Dios, que surgen cuando uno ama de veras. Por mucho que le llamemos Padre, no terminamos de confiar en Él.

• Quizás ésta es la dificultad más grande. Una vez superada ésta, con humildad, honradez y esperanza, todas las demás dificultades irán desvaneciéndose poco a poco por su propio peso.


6. Algunas CONCLUSIONES de toda esta reflexión...

Reserva un poquito de tu tiempo para la ORACIÓN.
No te cargues de trabajo que te agobie cada día.
Aprende a vivir tu vida como un obsequio-regalo de Dios.
No le tengas miedo a Dios.
Aprende la técnica de SABER ESCUCHAR: ir poco a poco viendo lo que el Señor me pide, sugiere o espera de mí.
No te desanimes si no sientes nada o crees que no avanzas en el camino de la oración. Piensa que incluso los grandes orantes de la historia, entre ellos, Santa Teresa o San Ignacio, también tuvieron momentos de crisis y de estancamiento en su oración.
Acércate a la oración con ánimo de irte a encontrar con Dios, y sin ponerte falsas metas.
Pide ayuda a alguna persona experimentada en este camino, para que te oriente en este tema tan importante.




IV.- FORMAS DE ORAR



Hay multitud de maneras de orar que los cristianos utilizan para dialogar con el Señor. A continuación, proponemos un listado de las mismas. Poco a poco, iremos conociendo, profundizando y haciendo nuestras algunas de estas formas concretas:

• Meditación
• Contemplación
• Vocal
• Litúrgica
• Benedictina
• Apostólica
• Examen
• Con la imagen, con gestos, con símbolos
• Petición
• Acción de gracias
• Intercesión
• Con los cinco sentidos
• De alabanza
• Lectura espiritual
• Leer espiritualmente la vida
• Con los salmos
• Carismática.


Podríamos seguir con la lista porque, sin duda alguna, que cada vez que nos sentimos unidos en la presencia de Señor, ya estamos en oración. Lo importante no es sino la SENCILLEZ y HUMILDAD DE CORAZÓN con que nos acercamos a Dios, para dialogar con Él. Y recuerda que no se trata de decir muchas frases bonitas, sino que la más importante oración, es la que sinceramente sale del propio corazón.

Y, sin más, nos ponemos a CONOCER y EJERCITARNOS en algunas FORMAS de ORACIÓN. Es necesario que cada uno (a la larga) escoja la que mejor le vaya o tener varias formas, según los momentos personales que vamos viviendo.

Pero te pedimos, de veras, que tengas en cuenta estas primeras reflexiones que hemos COMPARTIDO. ¡Nos ayudarán!



V.- UNA HERMOSA ORACIÓN PARA TERMINAR ESTA CATEQUESIS




QUIERO ESTAR SOLO CONTIGO

Quiero detener mis pasos
y serenar el ritmo acelerado de mi vida,
para contemplar todo lo que me has dado
serenamente.

Quiero callar un momento
y silenciar el torbellino de mis ideas y sentimientos,
para estar ante Ti con todos mis sentidos
atentamente.

Quiero romper todas las murallas
que se alzan en torno a mí,
para dejarte entrar a cualquier hora
tranquilamente.

Quiero vaciar mi casa
y despojarme de todo lo que se me ha apegado,
para ofrecerte estancia a Ti
dignamente.

Quiero estar solo contigo
y llenarme de tu Espíritu y querer,
para marchar luego al encuentro de todo
alegremente.

Quiero sentir tu aliento
dándome paz, vida y sentido,
para vivir este momento contigo
positivamente.



Podrás encontrar esta ORACIÓN como una Presentación de PowerPoint
en este link: sección LAICADO – Powerpoints – ORACIÓN: Estar sólo contigo

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