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Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 026 (25)
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Salmo 26

Este Salmo me lleva a experimentar que los “caminos” de la historia de la humanidad son similares a lo largo de los tiempos. En la plegaria del justo perseguido y que se refugia en el templo (este Salmo de hoy), descubro a tantas personas y a tantas situaciones similares… y que, hoy en día, se dan entre nosotros con formas muy variadas. Por eso, la PLEGARIA, humilde y realizada desde el corazón, tiene -por lo que vemos- muchos años de existencia.

Y, una vez más, me pone ante los ojos cómo es el Dios a quien se dirige la persona perseguida y calumniada. Y descubro que es el Dios que escucha el clamor de los inocentes (por cierto, como lo ha hecho a través de la historia, desde tiempos antiguos). Así soy invitado a descubrir y disfrutar de ese ROSTRO de Dios. Es el Dios aliado fiel, que camina a nuestro lado. Es la propuesta del salmista.

Y cuando miro a Jesús de Nazaret, descubro que aquella intuición, profunda y antigua de la espiritualidad de su pueblo, es de una CALIDAD extraordinaria. Y si es verdad que el “lenguaje”, en ocasiones, es pobre y salpicado de ciertas “costras” de su entorno y de su cultura, el núcleo vital es de un VALOR inmenso, válido para hoy y, también, para mí y para el futuro de nuestra historia. Y es que las “notas” de ese Dios son el AMOR y la FIDELIDAD, que… ¡ya es decir!

El Salmo me ofrece todo un pilar firme para mi caminar de creyente y que me empeño, cada día, en seguir las huellas del Maestro de Nazaret, aquél que más sabe de es Dios de la ALIANZA. Esto me refuerza en la confianza en ese Dios y me empuja a vivir desde las mismas claves con las que caminó Jesús de Nazaret.

Muy sugerentes, -una vez más-, los “caminos” que me propone esta súplica-plegaria, y que merecen la pena asumirlos como pilares de mi (nuestra) vida de caminantes y peregrinos.

Esteban

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