#
#

Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 071 (70)
#
#

Salmo 71

Aquí me encuentro con el Salmista-orante que me pone ante mis ojos, la situación de tantas personas ancianas que HOY, en mi entorno, viven también con dramatismo su realidad de soledad y… de confusión. Y es que antes vivieron su fe, sus creencias… de una determinada forma, -sencilla pero profunda-, pero que ahora están sumidas en una especie de caos personal y, además, no encuentran en su entorno las “ayudas” que necesitan para vivir, hoy y aquí, este tiempo de la ancianidad con cierta paz y sosiego. Es el PRIMER SENTIMIENTO que aflora en mí ante este Salmo.

Por lo tanto, los sentimientos que he experimentado al “meterme dentro” de este Salmo-plegaria, es de un realismo y actualidad tremenda. Al irlo recitando y profundizando en el mismo, he ido visualizando ROSTROS concretos de personas sumidas en este mar de confusión y que desean y necesitan una AYUDA en estos momentos de su vida, de su caminar ante la última etapa de su vida.

Muchos de los versículos y plegarias de este Salmo me han impactado, porque “suena” a una oración que nace de la vida real, la de cada día. ¡Cuántas súplicas las siento como una expresión viva de lo que hoy mismo están viviendo! “A ti, Señor, me acojo…”; “Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi confianza desde mi juventud…”; “Mi lengua, todo el día, repetirá tu justicia…”; “Yo en cambio, no dejo de esperar…”; “Yo te ensalzaré con el arpa, por tu fidelidad, Dios mío”. Y una lista enorme de palabras que expresan la experiencia vivida, la de una realidad complicada y actual, pero también esa PRESENCIA SALVADORA que hoy mismo actualizará ese Dios, protegiéndole e iluminando nuevamente su vida, en este momento de su caminar.

La ancianidad de este orante no lo siente como un momento dulce ni nada que se le parezca. Pero… su CONFIANZA en el Dios de la Vida, de su vida, le impulsa a ABRIRSE NUEVAMENTE y sin miedos a ese Dios que ha estado MUY PRESENTE en su caminar a lo largo de los años. De ahí que espera no quedar defraudado en estos momentos complicados de su vida. Pero, al mismo tiempo, tiene como miedo a ser abandonado por ese Dios. Y, esto mismo, le produce mucho DAÑO, y lucha porque esa sensación y ese sentimiento le pueda más que todo lo vivido a lo largo de los años.

Y con todo, este anciano me ofrece unas “lecciones” bien interesantes: él SIEMPRE ha confiado en el Señor y, ahora mismo, suplica porque sigue CONFIANDO en ese Dios ALIADO que nunca falla; más bien, Dios es ese compañero de la Alianza y ese amigo fiel. ¡Muy hermoso, de veras, tomar conciencia de ello! Y es que para el orante, Dios es el único que salva y que libera y aquí está la razón de ser de su CONFIANZA.

¡Esta confianza total me recuerda tanto al estilo de vida de Jesús! Pero no sólo eso, sino que él mismo Jesús, -en nombre de ese Dios-Padre-, escuchó los clamores y a los sencillos de corazón, no defraudó en sus necesidades, sino… ¡todo lo contrario! Él, que es el ESPEJO del Dios de la Alianza, acude donde le buscan y le suplican con sencillez de corazón, ¡Tengo dónde mirar y contemplar y… cómo no, de APRENDER tantas cosas…!

Este Salmo me lleva a recordar y ESTAR CERCA de tantas personas en su ancianidad, siendo para ellas, esa PRESENCIA del Dios en quien confían. Me pide vivir la INTERCESIÓN por tantas personas que viven situaciones similares y cómo no, MI COMPROMISO de CERCANÍA y de ACOMPAÑAMIENTO. ¡Me queda tarea! Así me pareceré al Dios de la Alianza y a su “rostro”, que es Jesús de Nazaret. ¡¡¡Bueno…!!!

Esteban

Envianos tus comentarios

* Campos requeridos

# # #





bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue